sábado, 21 de abril de 2007

ABUSO SEXUAL: NO BAJAR LA GUARDIA ES CLAVE

Los últimos casos de abusos contra menores ocurridos en cañete y conocidos por la prensa nacional, nos debería hacer pensar en la real seguridad de nuestros hijos. Preocupado por el tema y con la idea tomar mayor conciencia, he aquí éste artículo publicado en la página: familia .cl

¿Sabía que la mayoría de los abusos sexuales se produce entre los 5 y los 19 años, y que de cada diez casos, siete son llevados a cabo por conocidos, y sólo tres por extraños?


Estar alerta, entonces, es fundamental, ya que un niño sometido a amenazas difícilmente revelará esta situación a sus padres, especialmente si se trata de familiares o conocidos. Esto porque cuando el abusador es cercano al pequeño, lo seduce y manipula para que no cuente lo que está pasando.

A juicio de la psicóloga experta en abuso infantil Josefina Martínez, “no podemos confiarnos en que los niños tomen resguardos o sean capaces de discriminar situaciones de peligro, sino que como padres tenemos que estar siempre atentos a lo que les ocurre”.
Cómo prevenir el abuso

La mejor estrategia de prevención es, entonces, mantener una relación cercana con los hijos, para que distingamos si les pasa algo y ellos confíen en nosotros para hablar de eso. También es importante supervisar a nuestros hijos, no dejarlos solos y conocer a las familias de sus amigos o compañeros.

Además es conveniente enseñar a nuestros hijos a autoprotegerse a medida que van creciendo, para que así ellos sean capaces de evitar ser victimizados si un adulto trata de involucrarlos en conductas sexuales.

Y la edad preescolar es un buen punto de partida.
Pertenencia del cuerpo: Desde los 3 años en adelante es perfectamente posible enseñar todo lo relativo al propio cuerpo, a conocerlo y valorarlo. Es importante ayudarlo a conocer las partes del cuerpo, aprovechando instancias como el baño o jugar a bañar una muñeca, mirarse al espejo, etc.

Así como el niño aprende que tiene una cabeza, brazos, piernas, también aprende que tiene pene o vagina. No es necesario centrar demasiado la conversación en los genitales, sino que esto debe enmarcarse en el conocimiento global del cuerpo.

Zonas privadas: A medida que el niño va creciendo y va tomando conciencia de las normas sociales que prohiben el exhibirnos desnudos, podemos enseñar que esas partes no las mostramos porque son especiales e íntimas. Si bien es importante transmitir la naturalidad, también tenemos que enseñarles lo que es el pudor.

Cariños buenos y malos: El concepto de contactos físicos adecuados e inadecuados, es muy complejo y difícil de entender en los preescolares. Se puede explicar que nadie puede tocar sus partes privadas, aunque sea un tío, primo o hermano, pero es mejor ayudarlos a entender que ninguna persona mayor puede obligarlos a guardar un secreto y que siempre es importante que recurran a sus papás cuando les pase algo.

A partir de la edad escolar se pueden enseñar conductas más específicas, tales como:
Decir “NO”: Implica negarse a las insinuaciones o aproximaciones sexuales de un adulto. No obstante, como papás debemos considerar que esto es difícil para el niño por la diferencia de tamaño, fuerza, edad y experiencia que existe con el abusador. De este modo, es algo que no podemos exigir porque si no lo logra, el niño se va a sentir culpable.
Revelar el abuso: Contarle a alguien lo que está ocurriendo.
Qué hacer ante una sospecha

En caso de suponer que el niño fue abusado, la recomendación de la profesional hacia los padres es prestar atención a cambios ocurridos en el comportamiento del niño, tales como, agresividad, inhibición o sensibilidad extrema, además de baja en el rendimiento escolar, desinterés o rechazo inexplicable frente a los estudios o inusual mal comportamiento en la sala de clases.

Otros indicadores a tomar en cuenta son la aparición de comportamientos que no guardan relación con la edad del niño en materia sexual y que el niño esté al tanto de información de tipo sexual que no puede haber adquirido por sus propios medios.

También los padres pueden prestar atención a si en los juegos, sus hijos erotizan algunas situaciones y, si en otras ocasiones presentan masturbación compulsiva, es decir, que sea muy frecuente e interfiera con las actividades propias de la infancia.

Estar atento a los dibujos que realizan los pequeños en casa o en el jardín infantil también es útil, ya que es frecuente que reflejen en ellos lo que les sucede.
Nuestra actitud como padres

Si bien estas recomendaciones preventivas pueden lograr efectos en los niños, la psicóloga enfantiza que "no podemos dejar en manos de los niños la erradicación de un problema tan grave y complejo". Es decir, junto con enseñarles a autoprotegerse debemos estar atentos a pesquisar el abuso y, sobre todo, a proteger a nuestros hijos.

En esta tarea, debemos ser consistentes entre lo que decimos y cómo actuamos. "No basta con decirle al niño ‘tu cuerpo es valioso’ o los demás deben respetar tu cuerpo”, si al bañarlo lo hacemos en forma brusca, lo hundimos en el agua para enjuagarle el pelo, lo vestimos a tirones, le embutimos una cuchara con comida en la boca o le tironeamos el pelo al peinarlo.
Ese niño empieza a ver que su cuerpo no es respetado por quienes deberían cuidarlo y, además, empieza a tener una vivencia negativa de su propia corporalidad. Siente que su cuerpo no es valorado por otros y empieza a verlo como algo que le trae problemas o le causa dolor.
Indica, además, que la enseñanza de autoprotección debe contextualizarse dentro de una visión positiva y más amplia de la sexualidad, y no solamente focalizarse en cómo defenderse de un posible ataque. “Si ocurre así, corremos el riesgo de enfrentar a los niños a una visión negativa del mundo, de los demás, de su cuerpo y de la sexualidad”, concluye.

Cómo actuar si el niño revela un abuso

¡Si!
- Intentar guardar la calma.- Creer en el niño.- Decirle que no es culpable.- Expresar orgullo por haberlo contado.- Hablar de lo ocurrido.- Respetar su ritmo.- Asegurar su protección.
¡No!
-Sobrerreacionar o desesperarse.- Dudar de su relato.- Responsabilizarlo.- Enojarse o retarlo.- Eludir el tema.- Presionarlo a que cuente detalles.- Hacer "como si nada".

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